Cuánta sangre de ángeles
hay derramada en las calles.
Cuántos ángeles vacíos y absolutos,
persiguen por las noches y los sueños,
estelas en la superficie del mar,
olas rompientes de lágrimas.
Cuántos nudos se ciernen
en los cuellos amargados
de damascos agrios.
Cuánta dulzura hay en esos ángeles,
mejor dicho,
en esas almohadas tibias
que recuerdan
la forma de un cráneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario