me miraste
y sacaste una mariposa
de tu bolsillo
salió volando
entre las luces de esa fiesta
desapareciendo
en la noche
como estrella fugaz
jueves, 11 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
Octavio
Para quienes recuerdan los comienzos: Octavio no era distinto. No jugaba con kerosén, ni soñaba con piletas de excremento, pero sí paseaba por los confines de su mente. Su mirada rígida, me hacía percatar de que él estaba en más de un lugar a la vez, no sólo dentro del cuarto lleno de humo con nuestros amigos intoxicados.
Su cuerpo afirmado como cemento en la silla; resultaría raro decir que él fuera ello. En realidad, se encontraba en otra parte. Abandonaba este plano y su cuerpo vacío e inanimado esperaba el regreso de su aliento vital, sin moverse de la última posición en que su Baraka lo había dejado. Luego de beber whisky se sentía raro, me contaba a veces. Tenía la sensación de no poder volver a su vehículo carnal. Como si no encontrara las llaves o el lugar en que lo había estacionado.
En ocasiones, el regreso le era un aterrizaje forzoso. Un desconocimiento de las caras que lo rodeaban, extrañamiento, quiebre del lenguaje neuronal, visible en sus ojos oscuros y palpitantes, que sólo se tranquilizaban al encontrar mi mirada, igual de desconocida para él en el cuarto. Pero que le daba la seguridad de no ser el único viajero extraviado
en un mundo entre los mundos.
Su cuerpo afirmado como cemento en la silla; resultaría raro decir que él fuera ello. En realidad, se encontraba en otra parte. Abandonaba este plano y su cuerpo vacío e inanimado esperaba el regreso de su aliento vital, sin moverse de la última posición en que su Baraka lo había dejado. Luego de beber whisky se sentía raro, me contaba a veces. Tenía la sensación de no poder volver a su vehículo carnal. Como si no encontrara las llaves o el lugar en que lo había estacionado.
En ocasiones, el regreso le era un aterrizaje forzoso. Un desconocimiento de las caras que lo rodeaban, extrañamiento, quiebre del lenguaje neuronal, visible en sus ojos oscuros y palpitantes, que sólo se tranquilizaban al encontrar mi mirada, igual de desconocida para él en el cuarto. Pero que le daba la seguridad de no ser el único viajero extraviado
en un mundo entre los mundos.
lunes, 1 de abril de 2013
No es el cielo lo único que llueve
Inventé un castillo de cristal,
naufragó entre las olas de tu mar.
La poesía ya no importa,
sólo tu mar, nada más que tu mar.
Parada con ojos infinitos
observando detenidamente
cómo se me acaban las palabras
y sólo puedo mirar.
Irrumpe tu silencio
en mi ser
Una lluvia de Abril
que viene a apaciguar
el suelo seco.
A darle vida
a mi jardín interior
con nada más que una frase
perdida en la noche de tu
consciencia.
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