La noche esconde ríos de luz,
parpadeas eclipses.
Despiertas el alba, ya te ví.
Vienen y van mareas, corren caballos en la sal.
Los minutos se vuelven una ilusión, plumas sin fin
de los instantes que guardo de tu presencia.
Un día volveré a contemplar de cerca el columpiar de tus ojos.
Obedezco un destello, piso y salgo.
Áurea ,
te opacan pero no pueden,
pierden el hemisferio escrito por la lluvia.
Pureza divina,
borras mis mapas y haces trizas mi brújula,
me regalas, sin querer, libertad.
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