Sagrados son sus culos
cubiertos de viruela
los de ellos
que andan de viaje estando en casa
caminan enfebrecidos por las calles
ojos vidriosos de insanidad
No hay necesidad de un idioma en común,
platos de sopa, fideos
alboroto de cachaza en la selva
silencio sepulcral y cucharas calientes
Lo perverso del zen,
una cascada, I-Ching
A ellos que abren su corazón
sin pensar en volver a verse.
La vocación es la vida,
la risa en el camino.
Una taza de té en los Himalayas.
La locura de Ralph, norteamericano carioca
Jesús, el alpinista de la consciencia
Felipe, el orfébre de la humildad
el reencuentro con un ser familiar,
un hermano recién descubierto
ellos que viven sus vidas, como las mariposas que vuelan al mar para morir,
maravillosamente.
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