No quiero que hablemos sobre el mismo cuento que has memorizado unas mil veces, al revés y con moño. Me gustaría que recordemos aquello que nos han hecho olvidar, que sintamos todo como por vez primera, que saboreemos conscientemente aquello que vemos todos los días, eso que vemos con los ojos de alguien más, que vive y siente por nosotros, que siente las caricias, la bella música, o el Sol.
¡Equivocarse! ¡Retractarse! ¡Contradecirse a uno mismo! Lo que hoy observemos, será tan nuestro como de cualquiera.
No permitamos que cuelguen nuestras cabeza como trofeos de caza, en alguna polvorienta biblioteca.
Limpiemos de nuestro interior todo precepto y aventuremonos a desconocer para conocer y percibir de manera auténtica y libre.
Nos sensibilizaremos independiente y autonomicamente pero intentaremos recordar escuchar
al verdulero que nos habla sobre nuestro tan querido Mozart con genuina fiebre vegetal,
o al indigente que está poseído por la poesía
o al niño pequeño que quiera compartirnos una flor o invitarnos a descubrir otra vez
las mariposas
y el pochoclo.
al verdulero que nos habla sobre nuestro tan querido Mozart con genuina fiebre vegetal,
o al indigente que está poseído por la poesía
o al niño pequeño que quiera compartirnos una flor o invitarnos a descubrir otra vez
las mariposas
y el pochoclo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario